Son muchas las personas que discuten como si de un juego se tratara, y esto puede resultar incluso divertido, a esto nos dedicábamos en el club de debate universitario; desarrollábamos discursos, argumentos, refutaciones, y aprendíamos a defendernos de la poderosa arma de la emoción y los sentimientos.
Una gran lección que aprendí es que es imposible ganar una discusión. Es imposible porque, si se pierde, ya está perdida; y si se gana, se pierde. ¿Por qué? suponga que triunfa sobre el rival y refuta correctamente las afirmaciones. ¡¿Y qué?! gozaras de satisfacción personal. Pero, ¿y tu rival? Le ha hecho sentirse inferior. Lastimado su orgullo y probablemente celoso de ver tu triunfo. Y una persona convencida contra su voluntad sigue siendo de la misma opinión, o como decía el famoso político Benjamín Franklin
"Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo; pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del contrincante."
Quien ha discutido alguna vez con una persona muy orgullosa, sabrá que son fáciles de detectar porque jamás aceptan lección de alguien entre personas de su posición, y rebuscaran cualquier manera para salir airosas de cualquier discusión porque realmente lo que temen es que pongan entredicho a su persona, su orgullo.
He podido comprobar que aproximadamente cuatro veces de cada cinco, cuando termina una discusión cada uno de los actores esta mas convencido que nunca de que la razón esta de su parte.
Presta especial atención en discusiones con los mejores amigos, se termina convirtiendo en un "juego", donde nadie se priva de soltar la primera ocurrencia que venga a la cabeza con tal de mantener y cerrar la posición, incluso a expensas de saber que no lleva la razón, difícilmente te otorgara dicho placer por pura cuestión de pedantería.
Los temas de ciencias no exactas, tales como política y religión, ¡Huye de ellos a toda costa! A excepción de que tengáis en común la misma linea política o credo. Luego, no estaríamos ante una discusión propiamente dicha, sino en un alago mutuo de ideas compartidas, tal vez con matices personales, pero mutuas.
En la toma de decisiones en el mundo empresarial, por ejemplo, entre socios, o una junta directiva, las discusiones podrían parecer algo muy común, pero normalmente esto no debería de suceder si se vela en la decisión por los intereses generales de la empresa, y no primando los particulares. Además debemos de alejarnos en cualquier toma de decisión de ser influenciados emocionalmente por alguien o algo
Cualquiera que haya asistido a una asamblea de vecinos o sea miembro de la junta de su comunidad, habrá comprobado que el ambiente se hace insoportable cuando asisten personas que su único objetivo y razón de ser es defender sus intereses personales. No caigas en el error de entrar en la discusión, porque para que esta se produzca solo se necesita dos voluntades, mejor aplicar técnicas de negociación, persuade, y evita el conflicto.
No quisiera dar a parecer que el "arte de discutir" no tiene valía alguna. Como sí se tratara de un error inherente al ser humano. Ninguno! En los torneos de debate, y como también ocurre en la realidad, siempre se discute pensando en la audiencia, y no en tu rival. El objetivo es usar diferentes técnicas de comunicación para influenciar a las personas que asisten dicho debate. Por eso, cuando alguien se enfrasca en una discusión con amigos, pareja, familiares, etcétera, lo único que consigue es perder el tiempo, y con suerte obtener un "triunfo vació". Así que antes de discutir con ellos, piensa si es realmente necesario, muchas veces se trata de un tema menor en el que se pueda llegar a una solución sin buscar la confrontación.
Y recuerda:
La única forma de salir ganando en una discusión en evitándola.
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